El símbolo es una herramienta capaz de generar energía a través del psiquismo (energía Psi) creado por el hombre sobre el propio símbolo.

El Símbolo es una herramienta que nos ayuda a transmutar la energía Psi. Esta energía, inherente a toda naturaleza, manifiesta o no, es el motor de lo que hoy conocemos como Magia.

La magia, como toda fuente de energía, existe, y es inmanente en todo lo creado, en todo plano de existencia: físico, emocional, y energético. Y por tanto, el ser humano, cumpliendo el principio de correspondencia, puede trabajarla en cada uno de esos planos.

Lo que es arriba lo es abajo, y lo que es abajo lo es arriba.

Hermes Trismegistos

Todos los seres somos capaces de trabajar con la magia, pero no todos tenemos la consciencia sobre esto. En todas las culturas ha existido la figura del sacerdote, chamán, druida, guía espiritual, capaz de conectar con los planos de existencia inmateriales, abordando asuntos de importancia vital para la tribu en general, o para sus miembros en particular. A esta figura se le concedía el rol de mago, o de conector entre los planos, o mensajero entre los mundos físico y sutiles, capaces incluso, de viajar en la maravillosa autopista espacio-tiempo.

Si lo que quieres es encontrar los secretos del Universo, piensa en términos de energía, frecuencia y vibración

Nikola Tesla

El chamán, para la tribu, se convertía así en un símbolo de poder, de espiritualidad, de sabiduría. Formaba parte de todos los estamentos sociales de la tribu, y era el embajador junto a otros chamanes, para establecer lazos entre sus clanes.

Desde muy antiguo, se han usado rituales para ajustar, o poner en marcha estas energías, mediante elementos físicos y otros sutiles. Debían ejecutarse en un orden concreto para que el mecanismo de la energía se pusiera en marcha correctamente. Pero además del Orden prevaleciente ante el Caos, tomaba vital importancia la Palabra Ritualística o Palabra Sagrada. A esta Palabra, así como a la Liturgia, solía acompañarla música, bien en forma de cantos, bien en forma de mantrams, que armonizaban la energía de la Tierra con la del Cielo.

Los chamanes eran conscientes de que el Secreto de los Secretos, o como se llama en los círculos de filosofía hermética, el Gran Arcano, podría ser revelado a través de la energía, de la vibración y de su frecuencia. Ya los grandes Magos de la antigüedad sabían de la importancia de la vibración que la Palabra produce al emitirse al medio, como herramienta necesaria para cristalizar el pensamiento consciente, pero también el inconsciente.

En los rituales chamánicos era común (y algo básico) usar el tambor como herramienta primordial para conectar con la energía de la Tierra, con la energía de las raíces, de la raza. Así, para mover la energía del Universo, lo único que se hacía era mover nuestra propia energía a través del sonido y el movimiento.

La misma música, el canto y la danza, en su origen, sólo eran el soporte del pensamiento mágico que se concilia con el mundo hostil. Y a día de hoy, aún, lo sigue siendo.

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