CARTA A DOS MANGANTES - XAVIER MADRID

CARTA A DOS MANGANTES – XAVIER MADRID

Este mensaje va dirigido a todos vosotros, a los que me leéis, a los que me seguís, a todos los que confiáis en mí y me hacéis encargos para obtener esa pieza única especial, hecha con toda la intención… Pero también lo quiero dirigir a la pareja que este fin de semana, último de Feria de Abril de Sevilla,  entró en mi autocaravana sin mi consentimiento, asaltándola sin miramientos, arrancando muebles, y sustrayendo toda la mercancía que tenía preparada para varios mercados de aquí al verano, además de las herramientas de campo, las que uso en los mercados para atender a todos los que os acercáis pidiendo mis artículos a medida.


Queridos Seres

Este fin de semana, gracias a vosotros, he tenido la suerte de vivir una de las experiencias más enriquecedoras que jamás he tenido. Habéis puesto a prueba todos mis mecanismos de defensa, de frustración, de rabia, de ira, y un largo etcétera de sentimientos que han hervido hasta la ebullición, rasgando mis entrañas para recordarme que mi Ego, aquel que creía doblegado, aún es capaz de ponerme la soga al cuello y sonreírme para ver cómo me densifico.  Pero en esta ocasión, ha sido diferente. Mi ego ha estado hirviendo estos días en las mismas entrañas que él mismo alimentaba. Aún huelo el edor de azufre que ha dejado en mi Athanor.

La Gran Suerte, llamaría yo a esta experiencia porque, gracias a vosotros, he discernido que habéis habéis sido necesarios para avanzar en esta etapa de evolución y cambios a la que decidí entregarme. Y como todo paso de grado, toda prueba decide si el camino a continuar por el recipiendario es evolutivo, o involutivo. Aún no ha terminado esta prueba, cuatro días de silencio no es nada, hay mucho trabajo interior. Debo eliminar pensamientos densos, juicios y otras muchas programaciones que vienen conmigo desde antaño.

No es cuestión de dinero, aunque tampoco me sobra. Es cuestión de dignidad. Es cuestión de la impotencia que te queda cuando, por atender obligaciones paternales, recibes una llamada de madrugada advirtiendo que dos individuos están sustrayendo material de la autocaravana, que estaba perfectamente aparcaba en el ángulo de visión de una cámara de seguridad con visión nocturna de un edificio público. A 586 km de donde la dejé aparcada, sin opciones de acercarme, sin manera de estar en el lugar, ni atender aquella llamada.

Cuando esta situación te toca vivirla (aunque lo trate en tercera persona hablo de mi experiencia), piensas mil cosas, barajas todas las posibilidades: qué faltará, qué necesitan, qué es lo que les ha llevado a asaltar una autocaravana antigua, que sólo al entrar, con un poco de inteligencia, se aprecia que ahí, a menudo, viaja un artesano con todo lo que necesita para poder llevar a cabo su trabajo diario. Quizás, lo que le faltó a estas personas, fue un poco de Inteligencia Emocional.

¿Sabéis? Voy a hablaros de esos primeros pensamientos con los que conseguí aplacar (que no dominar) a mi Ego. El primero que me invadió fue:

Espero que puedan apreciar el valor de mi tiempo cuando vendan mi trabajo, y que lo que consigan pueda llevarles un plato de comida durante al menos, todo un mes.

Cuando se recuperó el furgón, y entré, volví a sentir impotencia, porque todos mis pensamientos de perdón hacia vosotros habían desaparecido. Os dejásteis toda la comida en los armarios. No era cuestión de comida, no, os empujaba algo más zafio. Sólo os interesaba el brillo de los metales que habían en el interior, destrozar la caravana por dentro y golpearla por fuera . ¿Creísteis que era plata? La plata es el metal de la psique, y vosotros, demostrasteis no saber diferenciarla con el acero. Las vibraciones armonizan, y vuestra alma vibró con la densidad más baja del acero, que corresponde al hierro: impulsividad, violencia, deseo, ambición, impulso, iniciativa, ardor, acción vital, masculino, virilidad, penetración, guerra, liderazgo, espíritu competitivo, agresividad, fuerza, dinamismo, gusto por las aventuras y el riesgo, impaciencia, accidentes, repentinas desgracias, muerte violenta.

Una vez que entendí esto, sólo sentí pena, y la pena hacia alguien es un sentimiento demasiado bajo, envilece a quien lo tiene, y alimenta el ego de quien lo recibe. Sentí pena porque sois seres involucionados, con un gran karma a vuestra espalda, que habéis venido a vivir experiencias duras a través de la violencia. No os preocupéis, nadie muere por aprender a vivir. De hecho, al igual que el material que había en mi auto, no es más que una cesión necesaria para mis experiencias fuera de mi cuerpo, el cuerpo no es más que materia prestada para experimentar, desde dentro, la consciencia de mis propias consecuencias.

Mi segundo pensamiento fue:

Me habéis robado las vacaciones con mis hijos. Pero a ellos les habéis robado las aventuras que nos esperaban este verano a bordo de la Gran Nave que surca los mares de asfalto… Ojalá que nadie robe los sueños de vuestros hijos.

Pero no, no habéis sido vosotros. He sido yo mismo, mi Ego sintonizando su programa favorito de Autoboicot, dispuesto a arrasar con gran parte del trabajo personal desarrollado hasta ahora, deseando ver cómo me arrastro por el suelo para morder el polvo. No, no puedo culparos por entregarme esta experiencia cargada de emociones gestionadas. No puedo cargaros con la responsabilidad sobre mis actos. No puedo esperar de vosotros más que, en base a vuestra experiencia, sepáis gestionarla bien, y que algún día toméis consciencia de vuestra responsabilidad, y crezcáis. Y que con ese crecimiento suméis al conjunto de la humanidad en su evolución.

Hace poco, alguien a quien admiro me dijo:

Piensa en aquello que creas que puede ser lo peor que un día pudiera pasarte. Ahora, a pesar de lo que creas, no pasa nada, no importa. Tu Paz, tu Tranquilidad, es algo que jamás debes regalar. Que nadie te robe tu centro.EMGN

Y qué verdad tiene. Este fin de semana necesitaba vivir con mi Paz y mi tranquilidad, aunque se me escapó en pequeñas dosis. Disfruté con mi pequeña, quien aceptó que este verano no tendríamos barco donde navegar, “pero a lo mejor lo tenemos para Navidad“, me decía entre abrazos y besos. Eso es precisamente algo que jamás podréis robarnos. Lo demás, se compra.


El cuerpo no es más que materia prestada para experimentar, desde dentro, la consciencia de mis propias consecuencias.Xavier Madrid

ASUNCIÓN

Desde este viernes. ha sido todo un trabajo de asumpción (aunque en el diccionario de la RAE estime oportuno decir asunción) de responsabilidad, de miedos, y sobre todo… un trabajo en el camino del cambio que ya está en proceso. Y ahora, es cuando me remito al término de la RAE, asunción, ya que el hecho de asumir vuestros actos como consecuencias propias, viene perfilada en el diccionario. Veamos las acepciones que me interesa compartiros:

  1. f. Acción y efecto de asumir.
  2. f. Elevación, generalmente del espíritu.

Mis queridos amigos, como veis, a través de la asunción alcanzamos la elevación de nuestro Espíritu, Alma, Yo Superior, Energía, o como queráis llamarlo. 

Pero, ¿qué es lo que realmente se debe asumir? Todos los hechos que suceden a nuestro alrededor tienen su causa en nosotros mismos, y se materializan de diversas formas. Vine a este mundo por mis consecuencias pasadas; y con mis actos, a cada instante, creo nuevas causas, y éstas, nuevos efectos.

Somos libres en cada uno de nuestros actos, pero nos convertimos en esclavos de nuestras propias consecuencias…

Como buen elemento de Tierra que soy, mis consecuencias no son volátiles, son densas, cristalizan en el mundo de la materia, en lo más denso: el dinero, la fuente de mayor prostitución de este mundo. Mis castigos siempre fueron multas absurdas que a día de hoy no termino de explicarme, negándome a pagar por mi resignación a asumir mi responsabilidad. Cuando, hace apenas semanas, decidí asumir esa parte de mis consecuencias pagando una sanción en plazo administrativo, rompí un patrón antiguo que venía repitiendo años. Algo se ha movido a la par que Plutón retrograda por los cielos. Y ahora, esa consecuencia, mía y no de otros, se ha materializado gracias a vosotros y vuestros actos.

No espero que entendáis estas palabras hacia vosotros, quizás no sea vuestro momento de comprender. Tan sólo tened en cuenta esto que os digo:

GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS

GRACIAS POR ESTA OPORTUNIDAD, POR ABRIRME LA PUERTA A UN NUEVO ESTADO DE CONSCIENCIA. Xavier Madrid

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