Eranos, del griego ἔρανος, significa comida en común; comida frugal donde cada uno aporta su parte; celebración compartida.

Los grandes sabios y filósofos de la antigüedad se reunían durante días para compartir y poner en común no sólo la comida material, sino el alimento del alma humana, el amor (philos) a la Sabiduría (sophos). Así nace el Círculo de Eranos de manos de Olga  Fröbe-Kapteyn (fundadora) para explorar y unificar (como ya hizo en su día H.P. Blavatsky), el pensamiento de Oriente y Occidente. Así, junto con Rudolf Otto (denominador), y Carl Gustav Jung como inspirador, nace el triángulo simbólico que dará nombre, en Ascona, a El Círculo de Eranos.

Más tarde se une Henri Corbin, quien en una de sus obras nos lleva al lugar del símbolo, hacia dónde nos lleva el símbolo: el Mundus Imaginalis, un término que él mismo acuñó. Para Corbin era una plano que mediaba entre la Tierra y el Cielo. El Mundo donde los espíritus se corporizan, y los cuerpos se espiritualizan. Imaginemos que la Tierra es una esfera de jabón, al igual que el mundo de los espíritus, o mundo celeste. Estos mundos, estas pompas de jabón no pueden existir por separados, son frágiles. Necesitan encontrarse en un lugar. Cuando estas pompas se juntan, aparece una región, en geometría conocida como Vésica Piscis (símbolo de la vida, o símbolo de Luz). Este territorio sería ese Mundus Imaginalis, la hibridazión entre cielo y tierra, una hierogamia entre el mundo sensible y el mundo material. Es aquí donde la invisibilidad emerge para ser cristalizada y materializarse. Es aquí donde, para Corbin, nace, o florece el símbolo. Necesidad de distinguir el símbolo (afloración espontánea de la imagen), frente a la alegoría, que sería la expresión de la imagen.

Mircea Eliade también fue un pilar fundamental de estas reuniones, por sus tratados y estudios sobre el simbolismo de las religiones. elaborando una visión comparativa de las mismas, hallando relaciones de proximidad entre diferentes culturas y momentos históricos. En el centro mismo de la experiencia religiosa, Eliade situó a lo sagrado, como la experiencia primordial del Homo religiosus.

El Círculo de Eranos servía de acercamiento multidisciplinar de sabios, científicos, investigadores y especialistas será el motor que cristalice y dé forma a los resultados de este ágape, de unos 8 días de convivencia, de compartir la comida que el cuerpo necesita, y el alimento que demanda el alma, bajo el interés común en el estudio del Símbolo.

Carl G. Jung entre Newman y Mircea Eliade en el Círculo de Eranos

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