A lo largo de la historia, el arte ha vivido momentos de máximo esplendor, y etapas en los que ha sobrevivido sutilmente gracias a aquellos que lo hacen posible.

Cuando lanzo la cuerda del tiempo hacia el pasado, no es para quedarnos en el renacentismo, ni en el arte clásico heleno, sino llegar hasta donde conocemos como los inicios del arte, una época en la que las formas de expresión artísticas eran reconocidas por la capacidad de transformar la materia en un objeto útil, al que se le daba una importancia y valor (no económico) considerable. Veremos cómo algunos de estos antiguos oficios no sólo están en desuso, sino que se han desprestigiado, y con ello, desvalorizado todo el trabajo de expresión sobre la materia que lleva consigo. Echemos un vistazo.

Quizás, la gran diferencia existe en que, antiguamente, no existía el concepto de arte. Así, cualquier forma de exteriorizar lo que uno lleva dentro, su visión de la vida, del mundo, del universo… ya era digno de ser admirado. No existían índices, ni votos, ni opiniones con afán de destruir. Así, en los asentamientos prehistóricos, existía una jerarquía social. Básicamente estaba el cazador, el soldado, el guía que imponía sus reglas (jefe) y el guía que hablaba de los designios de los dioses (guía espiritual). Y la mujer, que podía tomar cualquiera de estas facetas cuando así lo exigiera el guión. Sí, la caza era un arte, pero el ego de aquellas tribus no les exigía matar más de lo que debían comer. Y así quedó reflejado en las pinturas rupestres. Muestras de querer expresar, mostrar, enseñar, transmitir todo lo que iban descubriendo, a generaciones posteriores. Quizás, porque ellos mismos no tuvieron enseñanzas, y tenían esa necesidad casi innata de compartir para facilitar las cosas.

Los petroglifos fueron otra forma de expresión del paleolítico, neolítico, y prácticamente hasta la época conocida como arte moderno, en que los antiguos canteros, constructores, enotre otras cosas, de las catedrales, marcaban sus obras para ser reconocidos por otros miembros de su mismo gremio. La talla en madera y hueso con piedra de silex fueron más propias del neolítico. En la edad de los metales el hombre aprendió a trabajar el metal, el cobre, el bronce o el hierro, siendo éste el más tardío.

Y aquí entramos un poco en relatar algo de mitología clásica, concretamente cuando el Titán Prometeo, viendo la vida que llevaban los hombres, roba el fuego a los dioses en el tallo de una cañaheja (más conocido como hinojo), y se lo entrega a los hombres para su uso, enseñándoles a trabajar con él. De esta forma explicaban los griegos cómo podían crear y usar el fuego, algo que no existía en la naturaleza de forma libre, sino que se creaba de la nada. Y por eso, el Fuego era el cuarto elemento, el elemento sagrado. En algunas versiones, Prometeo roba también las artes de Hefesto y Atenea, artes que sin el fuego, no servían de nada.

Era tan sagrado este elemento, que era capaz de modificar la materia, etre ella, el cobre, el bronce, o incluso el hierro, dieron paso a una nueva era, y a un nuevo arte, el arte de la transformación del hierro. El empleo de los metales se debió, inicialmente, a la necesidad que se creó el hombre de utilizar objetos de prestigio y ostentación, para, posteriormente, pasar a sustituir sus herramientas de piedra, hueso y madera por otras mucho más resistentes al calor y al frío (hechas en bronce y, sobre todo, hierro). Con el paso de la historia, el oficio de herrero fue considerado el oficio del inframundo. Los talleres debían tener poca luz para ver bien el color del metal, el humo los vestía de negro y disponían de una gran fuerza ejecitada por el continuo golpeo en el yunque. El Fuego, elemento Sagrado, era capaz de transformar algo tan duro como una piedra, en armas, herramientas, vasijas, adornos personales, elementos de culto (religiosos). El mismo Dios Hefestos (Vulcano en Roma), se representaba como un herrero. Desgraciadamente, y por estos motivos, el oficio de herrero fue condenado por demasiado tiempo por la Iglesia Católica, y el oficial, el herrero, tenía prohibida la entrada en los Templos. Sí, todos sabemos que Iglesias y Catedrales tenían grandes piezas de forja ornamentando paredes , atrios y aras. Pero claro, Un Templo, hasta el día de ser consagrado, no era más que un edificio de piedra en el que, distintos Maestros de diferentes oficios tenían la oportunidad de usar para expresarse. Una vez consagrado, un herrero seguía su condena social, allá en su taller, a oscuras, alejado del mundanal ruido, donde no molestar a nadie. Desgraciadamente, fue en la guerra donde un herrero se ganaba gran parte de su sustento.

Artesanía orfebrefría en cobre. El Arte en los Antiguos Oficios. Xavi Madrid.

En aquella época, la artesanía (del latín ars, artis y manus), era todo aquello que se obtenía con el trabajo de creatividad obtenido con las manos. Claro que tampoco existían fábricas. Es decir, al no existir el concepto moderno de arte, toda forma de trabajo manual que expresaba creatividad, era artesanía.

Debido a la clasificación heredada de la época helenística de las artes, a través de lo que se conoció como Trivium (las artes de la elocuencia: gramática, dialéctica y retórica) y Quadrivium (las artes de la matemática: aritmética, geometría, astronomía y música), se clasificaron en artes liberales, que son las ya descritas, y que no requieren de un proceso manual; y artes mecánicas, que sí implicaban trabajo manual, y se igualaron en el número de siete: ars victuaria, para alimentar a la gente; ars lanificaria, para vestirles; ars architectura, para procurarles una casa; ars suffragatoria, para darles medios de transporte; ars medicinaria, que les curaba; ars negotiatoria, para el comercio; y ars militaria, para defenderse.

Llegamos a la Edad Media, y en el ocaso de esta era, comenzaron a subrayarse diferencias (consolidándose ya en el Renacimiento), y se dignificaron la actividad y función social del arte con el artista, y subordinando así a la artesanía con el artesano. Pero esto sólo sucedió en occidente. En culturas más evolucionadas, como lo era Oriente, no existía tal diferencia. A raíz de esto se determinó la creación de nuevos conceptos: el de artes mayores y del de bellas artes. La superposición de ambos da una numeración de seis artes: pintura, escultura, arquitectura, música, danza y poesía – o literatura -.

Como veis, el arte de trabajar el metal, la herrería si es con hierro, o la orfebrería si es cualquier otro tipo de metal, uno de los primeros oficios conocidos, ha desaparecido como arte, a menos que con éste se realicen esculturas. Y estas esculturas, hoy día, ya no tienen por qué ser labradas, pueden ser fundidas en un molde, lo que, para mí, pierde peso de valor al no ser tallada directamente en el metal, sea chapa embutida a golpe de cincel, o bloque macizo. La arquitectura, si bien se sigue considerando un arte, en la actualidad existen pocos arquitectos que formen parte del proceso completo de construcción de un edificio, aunque eso les lleve toda una vida.

Sagrada Familia. Arquitectura. El Arte en los Antiguos Oficios. Xavi Madrid.

 

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